13 junio, 2015

Ricardo Iorio

ALMAFUERTE 

De muy pibe me encontré, 
con tu estatua una tarde. 
Luego de eso, comencé a leer
tu nombre en muchas partes.
Colectivos, comercios, salones. 
Bibliotecas Populares. 
Calles, barrios, pueblos, bares. 
Y sentí en mí de vos saber.
En San Justo escuché, a mis abuelos
nombrarte. 
Tuve suerte el día que a tus 
escritos llegué.
Masticaste soledad, por no callar
verdades. 
Y contra la ignorancia guerreaste, 
sin títulos que te respalden.
Esta canción quiere tu nombre
llevarse. 
Como se lleva mi voz para que
guarde quien siente.
Fue por querer, y por si alguno
no sabe
que hice mío tu nombre, 
Almafuerte.

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